6 abr. 2017

Guía de viaje por la Costa Este de Estados Unidos: Philadelphia

Como os contaba en el último post, después de nuestra aventura con los amish y los trenes conseguimos llegar a la ciudad de Philadelphia. Un lugar en el que no entramos con muy buen pie aunque la cosa fue mejorando poco a poco.




La razón por la que no entramos con buen pie es que Philadelphia no es una ciudad para conducir...y claro, nosotros como siempre íbamos sobre nuestras cuatro ruedas, si ton ni son, y a la aventura exploradora, así que nos metimos en un buen atasco y sin idea de donde poder dejar el coche, ya que el centro prácticamente no tiene lugares donde aparcar y los parkings de pago eran desobirtados.

Encontramos una calle con zona azul que estaba bien, porque además por la hora apenas teníamos que pagar nada. Cuando me bajé del coche las sensaciones empezaron a cambiar y la esencia de la ciudad me llegó. El barrio en el que estábamos estaba muy cerca andando del centro de la ciudad, y era una zona alternativa, llena de tiendas de comics, de discos de vinilos y ropa vintage.

Comimos algo rápido en un Subway ya que era media tarde y no había muchos sitios abiertos, o al menos nosotros no los vimos. Caminamos para ver el ayuntamiento, las plazas y edificios tan singulares de "Philly". Nos llevamos una grata sorpresa a descubrir la casa de los mil espejos y mosaicos, que estaba en la misma calle donde habíamos aparcado "South St". Filadelfia es una buena ciudad si te gusta el arte contemporáneo, alternativo y original, pues muchas de sus calles tienen murales y arte callejero e improvisado. La ciudad está considerada el centro cultural y artistico de USA y es, además, una de las ciudades más antiguas del país (fundada en 1680).



Esta ciudad tan archiconocida en realidad no es muy grande (1.500.000 de habitantes aprox), y es que en este viaje pude darme cuenta que en USA en realidad hay pocas ciudades grandes de verdad y que Los Ángeles o Nueva York son verdaderas excepciones. La mayoría de ciudades son relativamente pequeñas, y como Philadelphia, tienen un centro financiero con algunos rascacielos y para de contar.  Aunque la ciudad se extienda, las casas suelen ser pequeñas y no muy altas, de hecho, la zona que más me gustó de la ciudad era una zona residencial en el mismo centro de casitas unifamiliares, en unas calles preciosas con arbolitos y peatonales, no tan diferente de algunas zonas de Sevilla.  La zona se llama Elfreth’s Alley, y es la zona residencial ocupada más antigua de Estados Unidos, un sitio ideal para vivir.


No, no vimos la famosa campana de la libertad pues no llegamos a tiempo, y como ya habéis podido leer por algunos de nuestros post anteriores, somos cada vez menos de monumentos y más de paseos, descubrir rincones e ir a nuestro aire. Paseamos y cruzamos el ayuntamiento, la fuente y sus famosos chorros, algunos parques, el Librety Hall y el famoso terminal Market. Curioseamos muchas de las alucinantes tiendas que tiene esta ciudad y paramos a tomar una cerveza en un local que tenía un par de mesitas fuera. Las dos cerves nos costaron 17 dólares, pero eran artesanas y estaban riquísimas, además se podía fumar sentados en las mesas de fuera, algo completamente prohibido en el estado de Nueva York o Columbia...

Tras el largo día nos fuimos al hotel que habíamos cogido el día anterior, alejado del centro pero muy bueno en relación calidad precio y cenamos en el típico "Diner" de enfrente, una de las mejores y más enormes cenas del viaje. No se me olvidará ese plato de "pasta con pollo" que era en realidad una montaña de espaguettis con dos filetes empanados del tamaño de mi mano, todo cubierto de queso y tomate...la exageración hecha realidad. Al día siguiente a media mañana tomamos filetes empanados en el coche!


Sólo estuvimos un día en Philadelphia, paseamos y poco más, yo tenía ganas de menos ciudad (después de haberme empapado de Nueva York y Washington) y más espacios verdes. Os puedo decir que si visitais esta ciudad más días tiene muchas atracciones que visitar, museos, galerías y lo que queráis, pero para nosotros solo fue un pequeño bocado del viaje y un sitio más bien de paso.

En el próximo post os contaré nuestra experiencia en New Haven, donde visitamos la archiconocida Universidad de Yale!